
"Era extremadamente belicista. Les diré que nunca vio una guerra que no le gustara",
afirmó Trump ante los asistentes reunidos en la ceremonia. "Solo sus
verdaderos amigos entenderían eso, pero él lo quería para el bien de
nuestro país. Sentía en sus huesos que nuestro destino es ganar y que su
trabajo era hacer todo lo posible para asegurar que nuestros enemigos
perdieran".