jueves, 30 de julio de 2026


«Bakunin al contrario de Stirner, está convencido de que el hombre solo no es libre (y ni siquiera hombre), y al mismo tiempo está convencido de que nadie puede ser individual o personalmente libre en una sociedad de esclavos, o viceversa. Por consiguiente, si yo quiero ser libre, no tengo más remedio que luchar por la libertad de todos los hombres: Liber liberat. La revolución es la conclusión necesaria de mi afirmación como ser racional y libre. Nada más falso, para Bakunin, que ese apotegma del sentido común burgués, según el cual mi libertad tiene su límite infranqueable en la libertad de los demás. Para él, mi libertad se expande, se potencia, se multiplica al infinito en la libertad de los demás hombres, puesto que sólo en ella y por ella se hace real y efectiva». Ángel Cappelletti

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